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Entrevista
Reproduzco aquí la entrevista que me hacen en la revista escolar de mi cole

 

Pregunta: Antes de llegar al colegio Ntra. Sra. del Carmen, ¿estuvo en otro colegio? ¿A qué se dedicaba entonces?
Respuesta: Comencé mi actividad docente en Sevilla en el año 1997 en un centro de FP, OSCUS. Allí volqué todo el entusiasmo del que comienza y aprende, en un centro de gran tradición y reconocimiento en la ciudad. Fui profesor principalmente de Ética en distintas ramas profesionales y mi principal encargo estuvo relacionado con la pastoral escolar a la que dedicaba una jornada escolar en exclusividad. Mi vocación docente ha ido indiscutiblemente ligada al campo de la evangelización. No entendí nunca una formación de los más jóvenes que no les acompañara en el desarrollo de todas sus dimensiones, entre las que está la espiritual, “para que tengan vida y vida en abundancia” (Jn 10,10).
A nuestro colegio llegué comenzado el curso 2001/02. Una nueva etapa profesional, un nuevo reto educativo al trabajar con alumnos más pequeños, con otras motivaciones a los que cursaban cursos no obligatorios. Pronto me invitaron a colaborar con la pastoral, hasta que en el curso 2009/10 la Congregación me confió la dirección escolar desde la que liderar un proyecto de calidad, con el rico legado espiritual vedruna, para que siguiera dando respuesta a las necesidades de nuestra localidad y el Condado.

P.: Después de estos años dirigiendo el timón de este barco de futuro, ¿qué recuerdos guarda de su primera etapa?
R.: Los comienzos son siempre de aprendizaje, de conocimiento de personas, de mucha ilusión y, por tanto, de crecimiento. Siempre muestro agradecimiento porque desde el primer día se confió en mi modo de trabajar y no tuve nunca impedimento para ello.
El contacto con el alumno en el aula, la auténtica vida del educador, era mucho mayor que en esta etapa. El periodo en que coordiné la pastoral del cole fue una gozada, por las oportunidades de trabajar con los chicos de otra manera y porque comenzábamos ya a trabajar y formarnos en red junto a los otros colegios de la entonces provincia de Madrid. En esos momentos trabajábamos ya con la idea de cambiar el modo de ver la pastoral, no como algo “religioso” añadido a lo pedagógico, sino integrado en la metodología, en la organización escolar, en las decisiones, en el ambiente…; en definitiva, en el modelo de persona que transmitimos en nuestro hacer educativo. Si había que innovar en lo metodológico, imagínate en lo espiritual con los cambios sociales y con la secularización de hoy.

P.: A lo largo de este tiempo, ¿qué cambios ha observado en general en la enseñanza?
R.: No son muchos años de docencia, pero en este tiempo he visto evolucionar, al ritmo que lo ha hecho la sociedad, a alumnos, familias y profesores. Pero me gustaría mencionar sólo una cosa. Por fin nos estamos dando cuenta que nuestro modelo de enseñanza-aprendizaje es obsoleto y estamos dando pasos para hacer cosas nuevas, conservando lo que sigue siendo válido. No funciona una escuela pensada para la sociedad industrial del s.XIX, en el contexto de la sociedad del s.XXI en que viven nuestros alumnos. Los profesores seguimos preocupadísimos por los contenidos y las familias por las buenas calificaciones. Y muchas veces nos despreocupamos de las capacidades o habilidades que tienen que desarrollar para vivir en un mundo y enfrentarse a un mercado laboral que cambia cada segundo. Qué hacen nuestros hijos hoy si no desarrollamos en ellos habilidades que tienen que ver con: 1º Las ciencias, las tecnologías de la información y la comunicación, las finanzas, los idiomas… 2º El pensamiento crítico, la comunicación, la creatividad, el trabajo en equipo… 3º Cualidades como la iniciativa, la adaptabilidad, la consciencia social, etc.

P.: De toda su experiencia profesional, ¿con qué momentos o experiencias se quedaría y por qué?

R.:Hay varias experiencias que me gustaría comentar. La primera es el enriquecimiento personal que he mencionado antes, durante mi dedicación a la pastoral escolar. Otra de las experiencias que satisfacen a cualquier educador es la de sacar adelante a algunos alumnos con muchas dificultades. Llevo muchos cursos impartiendo clases en un grupo de adaptación para tirar de alumnos que quedan un poco al margen y tienen poca respuesta desde el sistema educativo. Es emotivo ver especialmente a alguno de ellos -con dificultades de aprendizaje y disciplina, con importantes problemas familiares, etc.- con el título de Secundaria y abrazados a ti.
El tercer momento que deja una marca en mí viene con el intento de la administración educativa de quitarnos una unidad de infantil en el 2013. El sufrimiento por lo que esa decisión suponía es indescriptible. Pero las lágrimas de emoción afloraron con el apoyo institucional y social recibidos, reconociendo la labor educativa y social, la trayectoria de nuestro centro desde su fundación en 1942. Conservamos unos treinta documentos de apoyo que recibimos en este momento tan duro.

P.: De la situación actual educativa, ¿qué análisis haría?, ¿cree que el centro está preparado para tales cambios?
R.: A falta de un pacto por la educación en España que de estabilidad y mejora al sistema educativo, estoy convencido que somos los educadores y los proyectos educativos de los centros los que damos calidad a la enseñanza. “los docentes son el motor del cambio pedagógico”, dice Montserrat del Pozo. No son lo más importante las leyes ni los recursos, eso suena a excusa. En nuestra mano está el acompañar a los jóvenes y niños desde una vocación, generosa y empática; el ser creativos y críticos, con iniciativa dentro de un proyecto común; el poner el currículo al servicio de las competencias que nuestros alumnos necesitan.
En estos cambios está nuestro centro. Nos adaptamos, no sin dificultades y resistencias, a la llamada por Z. Bauman “sociedad líquida”. Es cierto que la época actual se asemeja más a un tiempo de fluidos cambiantes que de certezas sólidas, entre otras cosas debido a la digitalización y a la globalización.
Estamos inmersos en un proceso de renovación pedagógica que pone al alumno como protagonista de su aprendizaje, actualizándonos en metodologías activas (trabajo cooperativo, aprender a pensar, desarrolllo de competencias clave, etc.), desde una concepción religiosa del mundo y la persona. Damos pasos en la potenciación del idioma, en la digitalización de las aulas, en el acompañamiento de procesos personales en el ámbito de la pastoral, etc. Quisiera comentar, como novedad, que el próximo curso comenzamos progresivamente a implantar la tecnología como ayuda al proceso de enseñanza. Para ello hemos apostado por Google For Education y su dispositivo el Chromebook. En estos momentos nos formamos con Ieducando, empresa líder y principal socio de Google en España. Esta sociedad cambia a un ritmo vertiginoso, está altamente tecnificada y, con ella, lo hacen nuestros alumnos. por lo que la escuela no puede darles la espalda y eludir su responsabilidad institucional.
Estamos preparados e ilusionados con dar una respuesta de calidad y con el calificativo de Vedruna -con la vista en el modelo pedagógico de Joaquina de Vedruna.

P.: ¿Alguna reflexión que quiera compartir con los lectores?
R.: Quisiera incidir en la idea de que el colegio es una obra de todos: conseguiremos más trabajando juntos -familia, colegio e instituciones, profesores, equipos pedagógicos y dirección. Porque sumaremos y nos complementaremos. Convenzámonos que educar y evangelizar es una misión compartida.. Hagamos grande nuestra comunidad educativa.

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