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20170418_174526LLega final de curso. En la espalda llevo el peso de meses de planes de trabajo, puesta en marcha de proyectos, gestión y liderazgo de personas en una escuela modesta pero con gran vocación por la educación.

Mientras unos y otros se van, queda mucho por cerrar y, sobre todo, por abrir. No termina un curso, seguimos implementando aquellas finalidades que nos sirven de guía en el día a día. Eso sí, toca enderezar el rumbo, introducir cambios que nos permitan mejorar con fidelidad a nuestras esencias educativas recogidas en la Propuesta Educativa Vedruna.

El cansancio es visible porque se trabaja por encima de tus posibilidades, porque no todos respondemos de igual manera, porque la salud se resiente… Ha habido ratos malos porque a veces no te tratan bien, porque hablan mal de ti, porque te equivocas. Te ilusionas con cada pequeño logro, la superación de una dificultad, cuando alguien te ofrece su ayuda, te muestra su agradecimiento o su palabra amiga.

Llega final de curso. Y brota por encima de todo un sentimiento de agradecimiento por el trabajo realizado en equipo. Unos más visibles que otros, pero todos han querido hacer colegio. Agradecimiento por no haber respondido a intereses, sino a lo que verdaderamente importa, la educación de nuestros alumnos, el rumbo previamente dibujado que tiene a éstos en el centro.

Toca recoger pero ya brotan nuevas ideas que irán tomando forma y que mejorarán lo que no ha funcionado bien. Antes toca celebrar este curso que llega a su fin.

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