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img_20161024_111013111El desarrollo e implantación de las tecnologías de la información y la comunicación en todos los ámbitos de la sociedad ha ido a un ritmo vertiginoso. Sin embargo, este desarrollo no ha ido en paralelo en el ámbito escolar a pesar de ser reconocida su importancia y el valor de las mismas para capacitar a los alumnos a vivir en un mundo altamente tecnológico.  Familias e instituciones educativas no han respondido al reto pese a poner en manos de los más jóvenes dispositivos muy potentes.

Algo parece que ha ido cambiando hace algunos años con la introducción de las salas de informáticas en los centros, el de algún ordenador en el aula, etc. Pero el modelo no respondía a las necesidades educativas. Las razones eran muchas, entre las que cabe citar el miedo de muchos educadores a las tecnologías, la mala conexión a internet; la pérdida de tiempo que suponía encender y apagar, mantener dispositivos, licencias… Poco a poco se ha ido extendiendo la presencia de dispositivos en las aulas para el profesor y finalmente los alumnos han introducido dispositivos propios. El modelo de aula de informática ha quedado obsoleto, si quieres integrar las TIC en tu metodología observas que la solución pasa por el aula. Aún así, siguen vigentes muchas de las dificultades anteriores que impiden que lo digital tenga un impacto positivo e innovador en el aula.

Los centros Vedruna de la Fundación Educación Alternativa 1826  quieren responder a las necesidades formativas que se han derivado de la sociedad del conocimiento y de la extensión de las tecnologías de la información y las comunicaciones. Con esta finalidad nos planteamos incorporar el mundo digital en los procesos pedagógicos, junto a nuevos modos de trabajar en el aula(1), unos modos que ponen en el centro al alumno y que se caracterizan por el empleo de metodologías en las que éste adopta un rol más activo en su aprendizaje. Ésta es nuestra responsabilidad, la de introducir el mundo digital como objeto de educación ayudando a los alumnos a vivir en ese mundo y, por otro lado, aprovechar todas las posibilidades que puede ofrecernos en los procesos de enseñanza y aprendizaje y contribuir a la formación integral de nuestros alumnos.

Tras un análisis de experiencias en otras escuelas y tras la valoración de la implantación de otra plataforma, en G Suite for Education hemos encontrado un entorno en el cual desarrollamos todo un conjunto de acciones que tienen que ver con la comunicación y la colaboración a nivel de gestión entre docentes y de aprendizaje con los alumnos. Este entorno se caracteriza por su sencillez y, sobre todo, por las muchas prestaciones de que dispone. Desde el comienzo hemos observado un salto cualitativo en el trabajo de equipos educativos que han elevado su nivel de productividad gracias a la fluidez en la comunicación y las ventajas para la colaboración en la gestión de la programación educativa. Por su parte, en los alumnos el aprendizaje digital es rápido y ha elevado, para empezar, el nivel de motivación, aunque también ha favorecido la autonomía y les ha dotado de numerosos recursos. Hemos dado un paso de gigante que hay que consolidar.

Junto a esta plataforma elegimos el dispositivo Chromebook, especialmente creado para el nuevo ecosistema de información basado en la nube, pensado para hacer sencilla la integración de la tecnología en educación. Con él hemos obtenido una serie de ventajas entre las que cabe citar: la ausencia de configuración manual, la administración de los dispositivos desde la institución, seguridad frente a los virus y una batería de larga duración, encendido inmediato, fácil sincronización con otros dispositivos y bajo coste. Aunque su implantación es reciente hemos conseguido que la tecnología sea transparente dedicando todo el tiempo en el aula al desarrollo de actividades y evitando las dificultades que mencionábamos al comienzo de este artículo: encender dispositivo y trabajar -lo soñado por cualquier profesor y casi utópico hace muy poco tiempo- .

No está todo hecho ni conseguido. Por sí mismo, lo digital no cambia la educación. La renovación pedagógica supone que el conocimiento “hay que lograrlo de forma más experiencial fomentando la curiosidad, el esfuerzo, el juego, la investigación; para que el alumno pueda generalizarlo, aplicarlo, es decir, para que le haga persona competente, ciudadano comprometido”(2). Es decir, el aprendizaje tiene que estar contextualizado, que conecte con los intereses y las necesidades de los alumnos.  Nada cambiaría el usar dispositivos digitales manteniendo un modelo basado en la adquisición y repetición de contenidos.

Considero que llevamos muy poco tiempo desde que hemos adoptado este modelo digital; aún así es valorado positivamente por profesores, alumnos y familias. Pero disponemos ya de un marco general que nos ayuda a identificar las oportunidades con que contamos, así como el camino y los retos que debemos transitar para lograr una educación que responda a las demandas y necesidades actuales.

(1) Ver documento Proyecto TIC en los centros Vedruna, Fundación Educación Alternativa 1826.
(2) Ver documento Innovar en los centros Vedruna, Fundación Educación Alternativa 1826.
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