Aprendizaje, juego y Filosofía

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imagenescapeEste final de curso ha llegado una experiencia de Escape Room educativo al aula de filosofía de 4º de E. Secundaria. Ver otros ejemplos en la red, especialmente de @dchicapardo, me animó a ello. Al ser la primera experiencia ha creado previamente intriga y mucha curiosidad.

En sí, el Escape Room es una experiencia de juego donde se desafía  a los participantes a salir de una habitación en donde han quedado encerrados. Los alumnos se han enfrentado a diferentes enigmas y pruebas que han retado sus conocimientos y sus recursos obtenidos a lo largo del aprendizaje de la asignatura, en un tiempo determinado. Esos retos les llevaba a encontrar la llave que les abre la puerta de salida. Una de las claves para alcanzar éxito es la cooperación y la participación activa de cada uno de los participantes en sus respectivos equipos.

Lo que me condujo a llevar esta experiencia a la clase ha sido la conveniencia de realizar una evaluación para repasar conocimientos que, a su vez facilitara el hecho de pensar y que ayudase a promover la motivación -que se logra fácilmente integrando en la tarea elementos de la gamificación-.

Aunque este primer Escape Room no tiene una narrativa muy cuidada y hay que afinarlo tras ver el resultado, ha sido suficiente para conseguir de manera más que aceptable que los alumnos aprendan haciendo, echen mano de la imaginación y el pensamiento lógico para resolver problemas, se sirvan de la tecnología sin que ésta sea protagonista, dialoguen y tomen decisiones… De modo trasversal, la actividad ha contribuido a cuidar la atención, la observación y la concentración, así como las habilidades comunicativas.

No está mal retomar o adquirir nuevos conocimientos al mismo tiempo que lo pasamos bien. En Despierta encontraréis una invitación a pensar, conocer y dar sentido a la realidad que te rodea rodea, tomando con responsabilidad las riendas de tu vida.

 

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Adaptar la escuela al alumno

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20181120_093136-01No cabe duda que el éxito educativo pasa por ajustar el modelo pedagógico a las condiciones de nuestros alumnos, su contexto personal, emocional y social. Estas condiciones han cambiado notablemente en la era de internet, por lo que convierte en urgente el revisar enfoques, métodos y materiales.

En su libro Aprender haciendo. Coaching escolar estratégico, Isauro Blanco aboga por una formación del profesorado acorde con el mundo que estamos viviendo y perseguir el perfil de educadores que necesitan nuestros alumnos.

La educación en nuestras escuelas sufre pocos cambios en relación al ritmo en que se producen en la sociedad. Se reproducen los dogmas, los criterios de siempre en que nos sentimos seguros. Sin embargo, “la adaptabilidad creativa de los educadores es ahora una necesidad inherente a la función formativa”, afirma Isauro Blanco:

“Dado que las herramientas interactivas de información no solo son un medio de comunicación, sino que también configuran la mente humana, el proceso de aprendizaje ha experimentado un cambio radical que obliga a revisar y actualizar los procesos, enfoques y modelos de enseñanza y de aprendizaje. Por supuesto, la función del maestro fue modificada sustancialmente, así como los libros de texto, la configuración del aula, los tiempos dedicados al aprendizaje y la forma de evaluar los procedimientos y resultados de la práctica pedagógica.

Los paradigmas de aprendizaje fueron modificados no por iniciativa de la psicología cognitiva ni por la didáctica. El “territorio” fue modificado por la tecnología de la información y tendrá seguramente alteraciones frecuentes y constantes en las mentes de los niños y adolescentes. Esta situación no ha hecho más que empezar”. 

Queda más que justificada la revisión a la que debemos someternos las escuelas y la responsabilidad de los educadores y directivos para llevar adelante con eficacia el servicio que tenemos encomendado.